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BAJA VISIÓN

Ante un problema visual, las personas buscan ayuda de un optometrista o de un oftalmólogo,  sea el problema médico o quirúrgico; es el oftalmólogo quién establece el tratamiento y su…
  • Ante un problema visual, las personas buscan ayuda de un optometrista o de un oftalmólogo,  sea el problema médico o quirúrgico; es el oftalmólogo quién establece el tratamiento y su seguimiento.
  • Los pacientes no llegan etiquetados como “paciente de baja visión”, corresponde a ambos profesionales, estar alerta, sobre las necesidades y problemas visuales específicos.
  • La actitud positiva del médico hacia la rehabilitación, genera en ellos, la seguridad de que, problemas ocasionados por pérdida visual o de campo, podrán resolverse o minimizarse.
  • El dilema del deficiente visual, radica en que el médico, no asocie enfermedad ocular adquirida, con pérdida de la función visual. El médico puede estar más preocupado por el tratamiento que por la rehabilitación, y el paciente puede vacilar antes de expresar su necesidad respecto a una función visual más eficaz.
  • Los deficientes visuales, no saben que pueden mejorar, porque han oído en repetidas ocasiones, que no hay nada que hacer. Los pacientes de más edad, presuponen que cuando se produce un deterioro visual todo esta perdido, también es importante, no crearse falsas expectativas o renegar de una posible ayuda.
  • Pacientes con enfermedades oculares crónicas, no se quejan, porque esperan que el tratamiento, restaure su visión al nivel inicial; sin darse cuenta, que «nunca» volverán a ver normalmente, o sin que nadie se lo diga.
  • Se les inculca que “aprendan a vivir con ello” y se les deja que se desenvuelvan con su reducida visión, cuando podrían beneficiarse de una ayuda en baja visión y así mejorar su calidad de vida.
  • Animar a los pacientes, a que hagan buen uso del «resto visual» que tienen, para potenciar su calidad de vida.
  • Esto requiere dedicarles mucho tiempo, pero resulta alentador ver cómo una persona pasa de la desesperanza y la dependencia, al respeto de sí misma y a la autonomía, para afrontar situaciones normales de la vida.
  • Resumiendo: La baja visión o hipo-visión, es la condición de la persona con una privación casi total o parcial de la agudeza o campo visual y que no puede ser corregida adecuadamente con gafas convencionales, lentes de contacto, medicamentos o cirugía.

Definiciones legales: La OMS, Upsala 1978, definió al paciente con baja visión:

  • Personas que ven la luz, se  guían por ella y la utilizan con propósitos funcionales.
  • La baja visión, visión subnormal o parcial, se define, por la agudeza visual central o perdida de campo visual, que incluso, con la mejor corrección óptica proporcionada con lentes convencionales, gafas de lejos, lentes de contacto y/o adición para gafa de cerca, inferior o igual a +4 dioptrías. No supere los estándares normales:
    • La perdida de visión sea bilateral
    • Que permanezca algún resto de visón

En función de la AV. podemos clasificar la visión en las siguientes categorías:

Agudeza visual
Funcionalidad
Categoría
1 6/6 20/20 Normal Normal
0.5 6/12 20/40 Problemas de conducción Deficiente visual
0.4 6/15 20/50 Problemas lectura periódico Deficiente visual
0.3 6/21 20/70 Necesitan ayudas para la lectura Baja Visión
0.1 6/60 20/200 Ceguera legal en España Baja Visión
0.025 6/240 20/800 Problemas para desplazarse Baja Visión
0.01 6/600 20/2000 Límite aumento ayudas ópticas Baja Visión
0.005 6/1200 20/4000 Límite aumento sistemas proyección Baja Visión
Percepción de luz ———————————————– Funcionalmente ciego
Amaurosis ———————————————– Ceguera total

http://opticaalomar.com/especialidad_18_2-baja-vision.html#as

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